Mi 

síndrome

de

Estocolmo

Las palabras y las ideas se esconden en bosques invisibles; camufladas y sigilosas. Los mejores cazadores de estas, son trabubus y cronopios. 
Ellos cazan las palabras y yo las destripo, las limpio y las cocino.
Después de 25 años degustándolas casi solo...Ya es hora de servirlas al público.